Willie Bester

34Long, Ciudad del Cabo

“We got sold as a so-called rainbow nation, but we don’t really know what apartheid actually entailed,” remarks the artist Willie Bester. Pasar por alto las pequeñas luchas a favor de las grandes narrativas de la nacionalidad es olvidar a quién y cómo pertenecemos aquí. Testigo de las batallas de su generación, Bester sabe lo que nunca debemos olvidar. METALIZADO confirma el desarrollo de una carrera madura en la que la resistencia se ha convertido en una forma de vida. Al crecer como un extraño al sistema, nunca del todo negro o lo suficientemente coloreado para la mente del apartheid, Bester todavía desea saber qué une a las personas entre sí, a un pedazo de tierra, qué los separa, qué hace que algunos sean invisibles: el poder y despojo que une amo y esclavo. Este repaso de la escultura de los últimos cinco años presenta las tripas sistémicas del país, viejas y nuevas, tuberías rotas, aperos de labranza, pistones, expandiéndose en función y disfunción. La fascinación por estas metáforas y máquinas de la historia es más evidente en títulos como Social Engineering (2003/5), Poverty Driven (2002) y Staatkundige Ontwikkeling (State Development) (2002). Describing the latter in the official accompanying text, Sandra Klopper and Michael Godby write of “the transformation of human beings into dehumanized cogs” serving the state.The sculpture Teef is an iconic presence in this show, reinforcing a vision of a world in which trespassers are met with a hidden reserve. La perra (teef significa perra en afrikaans) tiene un hocico descrito por cicatrices de soldadura que parecen tan suaves que desafían el acero galvanizado del que está hecha. This delicate and descriptive skin, fused in a new technique from small pieces of metal, gives way in her lower body to the exposed muscle now familiar in Bester’s work. Narraciones ambiguas gruñen bajo su dócil superficie. Township stray or suburban watchdog, we can’t be certain of her history, only the potential explosion of violence. Cowering in the weight of her swollen teats like Romulus and Remus’ wolf-mother, the playful glint in her eye might just be rehearsing a jump for your postcolonial jugular. Watch out where you’re going, says Bester, and what assumptions you make. Es probable que encuentre resistencia. Teef está bien ubicado junto al Guardia de seguridad. El artista recuerda la xenofobia y la sospecha que siguió al boom post-apartheid en las poblaciones urbanas. Las ciudades estaban llenas de gente en busca de una vida mejor. De repente, los trabajos fueron más difíciles de conseguir. “Some people asked: ‘Where do all these people come from?'” he recounts. “As if there was not a history behind them.”So, for instance, meet Mrs Zembe from Cofimvaba (these details welded into her suitcase) striding forward into the post apartheid city from some rural hell. A new arrival, as the title of Bester’s 2005 sculpture suggests, perhaps she was in exile, or perhaps she fled across the border. Su pesado brazalete de tobillo Ndebele representa la elegancia étnica y el grillete, un pasado que la libera y la aprisiona. Fácilmente descartado como una novedad exótica o un extranjero peligroso, estar en casa en un mundo global no implica que la Sra. Zembe sea aceptada. Aunque su reciente empoderamiento económico es emocionante, ¿no es un símbolo potente de lo que ocurre con demasiada frecuencia en el extranjero con el arte de ¿África? Bester juega con esta idea en sus más recientes ensamblajes de juguetes de goma, arte turístico y basura doméstica regada de pintura. Conservados detrás de cajas y paneles transparentes rechinantes y limpios, como recuperados de algún museo, son como miniaturas de los montones de basura de los que Bester obtiene Aunque una vez formó parte de la resistencia y ahora forma parte del establishment, y aunque su obra ha sufrido transformaciones radicales, Bester permanece constante en su interrogatorio crítico de la relación entre pasado y presente.
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