Stephan Erasmus

Galería Gordart | Johannesburgo

Brian Eno, artista visual y consumado músico y productor, habló recientemente en Design Indaba. Su conferencia abordó la eterna cuestión de qué constituye el arte y cómo la humanidad es capaz de apreciarlo. Eno sostiene que se basa en la capacidad de uno para visualizar espacios culturales y conceptuales alternativos creados por el artista. En muchos sentidos, la “Teoría de la mente” de Eno suena cierta cuando se trata de apegos personales, el tema de la última instalación de Stephan Erasmus. Las relaciones personales, como el arte, son experiencias sensuales, visuales y cerebrales que requieren que uno visualice otro punto de vista. Erasmus trabaja con una selección compuesta de letras de canciones para explorar las emociones humanas fundamentales de amor y dolor experimentadas en las relaciones románticas. Instalada en una pequeña habitación en esta galería de varias habitaciones, la instalación utiliza una canción de Nick Cave, Love Letter, como base conceptual. Las palabras seleccionadas de la canción, cuya narrativa articula la súplica de Cave por el regreso de su amor perdido, fluyen rítmicamente y recorren el registro superior de las tres paredes del espacio. Cada letra está unida a una serie de hilos negros, que se cruzan a través de la habitación en una matriz de texto intangible y encriptado, creando así una segunda capa de articulación. Esta capa se obtuvo de The Song of Songs, un pasaje cristiano que es una conversación entre amantes con comentarios de sus amigos. La inaccesibilidad de este código apunta a la compleja red de comunicación y falta de comunicación involucrada en las conexiones humanas, y revela la paradójica intimidad y lejanía de la narrativa amorosa. Erasmus agrega otra capa textual final al incluir letras personalmente significativas, de artistas como Veruca Salt , Snow Patrol, Leonard Cohen y Johnny Cash. Rasgadas y dobladas en pequeños paquetes de papel, estas cartas de amor en miniatura estaban unidas a la melancólica red de hilos. Colgados en varios niveles, crearon un espacio de instalación inmersivo. Una vez más, la naturaleza ilegible del texto sugiere la pérdida involucrada en una relación terminada, una ausencia física unida a una presencia absorbente de la ausencia de los demás. Inicialmente, sentí que la falta de sonido en la instalación comprometía una exploración exhaustiva de la formato de letra. Sin embargo, a través del tejido metódico de un código textual y los patrones rítmicos del texto legible, se logra una presencia auditiva. El resultado final es una documentación compleja del amor en estilo palimpsesto que es conmovedor sin ser sacarina.
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