Robin Rhode

Ver a Robin Rhode con una enorme retrospectiva de Andy Warhol en la Hayward Gallery (Warhol abajo, Rhode arriba) es un indicio de su meteórico ascenso en la comunidad artística internacional. Se muestra una revisión del trabajo de Rhode desde 2002 hasta el presente, lo que le da a uno la oportunidad de trazar los cambios y continuidades en su trabajo.

Robin Rhode, Rough Cut, 2008, serie fotográfica Cortesía del artista y Perry Rubenstein Gallery, Nueva York Ver a Robin Rhode con una enorme retrospectiva de Andy Warhol en la Hayward Gallery (Warhol abajo, Rhode arriba) es una indicación de su meteórico ascenso en el arte internacional comunidad. Se muestra una revisión del trabajo de Rhode desde 2002 hasta el presente, lo que le da a uno la oportunidad de trazar los cambios y continuidades en su trabajo. Este es un período en el que Rhode se mudó de Johannesburgo a Berlín y, a pesar de su obvia impresionanteidad, estas obras también son testimonio de la reubicación, de ese agotador viaje de tener-perder-encontrar la localidad, y los procesos de búsqueda y dislocación que conllevan. En las primeras obras, probablemente más familiares para los espectadores sudafricanos, el cuerpo está presente con confianza en 'performances' cuidadosamente coreografiadas que posicionan el cuerpo de manera precisa y precisa en relación con la superficie bidimensional sobre la que actúa. Como en el dibujo de gestos donde una línea simple sugiere alguna esencia de lo que representa, Rhode logra usar el cuerpo de tal manera que sugiere un movimiento preciso y evocador, incluso si es estático… LEER RESEÑA COMPLETA EN EDICIÓN IMPRESA
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