Jinah Roh, El sueño de Gepetto, 2010. Sistema interactivo basado en computadora, técnica mixta. 220 x 140 x 210 cm. Cortesía del artista.

Como humano, como robot

Comprender la relación independiente entre humanos y máquinas.

El advenimiento de la tecnología es ineludible. En los últimos años, se ha presentado un nuevo humanoide cada pocos meses, y las inteligencias artificiales parecen ser cada día más sofisticadas. Hay un impulso para crear algo que se vea, se sienta y actúe de manera más humana. Sin embargo, ¿hacia qué se dirige esta búsqueda? ¿Por qué se crean los humanoides para parecerse a nuestra semejanza? ¿Su apariencia ayuda a facilitar su propósito diseñado? Se sugiere que las inteligencias artificiales alojadas en forma humana facilitarán la experiencia humana en todos los aspectos de la vida. En los negocios y en el hogar, estas IA encarnadas están preparadas para aliviar nuestro estrés y liberar nuestras vidas. Sin embargo, el reciente desfile de ginoides (humanoides femeninos), como Sophia Robot, ya parecía desafiar esta visión utópica.

Jinah Roh, 'An Evolving Gaia', 2017. Resina, madera, componentes interactivos, etc. Dimensiones variables. Cortesía del artista.Jinah Roh, Una Gaia en evolución, 2017. Resina, madera, componentes interactivos, etc. Dimensiones variables. Cortesía del artista.

Sophia, quizás la ginoide más popular de los últimos tiempos, está, entre otras razones, diseñada para servir como cuidadora de ancianos y asistente del público. Su avanzada inteligencia artificial le permite responder a las conversaciones, mientras que su rostro puede reaccionar y mostrar una variedad de emociones. Modelada según la actriz Audrey Hepburn, su exterior femenino y su situación propuesta en relación con los demás lleva y afianza la noción sexista de que las mujeres están diseñadas para servir. En octubre de 2017, a Sophia se le otorgó la ciudadanía de Arabia Saudita, una decisión controvertida a los ojos de muchos. Este acto la ha colocado en una posición elevada sobre los inmigrantes que deben seguir los largos, difíciles e inciertos procesos de ciudadanía. Sophia, como figura de cuerpo femenino, también desafía las costumbres femeninas, ya que no requiere un acompañante masculino ni tiene que usar un hijab. Inadvertidamente, su presencia genera problemas sociales relacionados con la fe y la distribución del poder por género en la sociedad. Claramente, hay personas, especialmente las más vulnerables de la sociedad, a las que causa malestar en lugar de su propósito beneficioso propuesto.

Los robots más parecidos a los humanos se convierten en una respuesta de los espectadores, sin embargo, en algún momento esta tendencia se invierte y el espectador experimenta angustia debido a la naturaleza realista del robot.

Aunque la creciente relación de interdependencia entre humanos y máquinas puede molestar a algunos, es una tendencia que es inevitable y que ha alterado fundamentalmente la forma en que los humanos se conciben a sí mismos. Algunas, como la feminista cyborg Donna Haraway, en su 'Cyborg Manifesto', llegan a decir que los humanos mismos se han convertido en “híbridos de máquina y organismo” parecidos a quimeras. Uno puede simplemente mirar nuestras relaciones de dependencia en teléfonos inteligentes, computadoras y redes sociales para encontrar testimonio de esta afirmación. A medida que la ciencia y la tecnología avanzan y la comprensión del cuerpo humano avanza, podemos pensar en el cuerpo de formas más abstractas y mecánicas, como varios mecanismos y procesos que nos mantienen vivos. Cuando sea necesario o deseado, podemos suplantar o avanzar artificialmente estos procesos para avanzar nosotros mismos. Cada vez más nos estamos volviendo más mecanizados y, simultáneamente, el humanoide se está volviendo más orgánico en apariencia y programación, desdibujando así la línea entre el hombre y la máquina. El colapso de las fronteras plantea la pregunta: "¿Qué es lo que nos hace humanos"?

Jinah Roh, El sueño de Gepetto, 2010. Sistema interactivo basado en computadora, técnica mixta. 220 x 140 x 210 cm. Cortesía del artista.Jinah Roh, El sueño de Gepetto, 2010. Sistema interactivo basado en computadora, medios mixtos. 220 x 140 x 210 cm. Cortesía del artista.

Este límite tenue sirve como terreno muy fértil para el compromiso creativo. Es un tema abordado por muchos y se muestra en una variedad de géneros. En particular, me viene a la mente el trabajo de la artista surcoreana de medios mixtos Jinah Roh. Sus esculturas El sueño de Geppetto y Una Gaia en evolución escenifique esta relación en un entorno único e interactivo.

El sueño de Geppetto es una obra de arte decididamente evocadora. Desparramado en una silla, el espectador encuentra una figura femenina desnuda. Parece realista aparte de sus miembros desollados que se asemejan a partes de muñecas de madera. Sentada con la cabeza hacia abajo, está inmóvil. Sin embargo, sus ojos mecanizados recorren la habitación aparentemente mirando al espectador. A unos metros de distancia, se encuentra un teclado y un monitor. Cuando se introduce una pregunta en el sistema, la figura responde con una voz robótica indescriptible, el único sonido que se escucha en el espacio de exhibición. Es una experiencia discordante por decir lo menos, una que se siente casi extraña. Esta extraña respuesta emocional no es exclusiva de El sueño de Geppetto, más bien es un tema explorado en muchas de sus obras de arte. Es un claro ejemplo del fenómeno comúnmente conocido como 'el valle inquietante'.

Jinah Roh, El sueño de Gepetto, 2010. Sistema interactivo basado en computadora, técnica mixta. 220 x 140 x 210 cm. Cortesía del artista.Jinah Roh, El sueño de Gepetto, 2010. Sistema interactivo basado en computadora, medios mixtos. 220 x 140 x 210 cm. Cortesía del artista.

El roboticista japonés Masahiro Mori observó que cuanto más humanos se vuelven los robots, la respuesta de un espectador puede ser más positiva. Sin embargo, en algún momento, esta tendencia se invierte y el espectador experimenta angustia debido a la naturaleza realista del robot. El más mínimo gesto torpe o cualquier comportamiento que altere la verosimilitud de la figura, repugna al espectador. Cuanto menos humano parezca el robot, el espectador vuelve a experimentar al robot de una forma más positiva. Este período de inquietud se conoce como "el valle inquietante". Mori transmitió por primera vez esta hipótesis en 1970 en un artículo publicado en Energía y luego fue traducido en 1978 como 'el valle inquietante' en Robots: realidad, ficción y predicción, escrito por Jasia Reichard. La hipótesis llevó a Mori a sugerir que los especialistas en robótica deberían abstenerse de crear figuras que se vean y se muevan de una manera demasiado realista, por temor a que el valle inquietante pueda interrumpir lo que se necesita para una interacción exitosa entre humanos y robots. Sin embargo, a pesar de estos sentimientos, los especialistas en robótica están creando figuras cada vez más realistas, algunas incluso como doppelgängers de personas reales.

¿Por qué los humanos fueron creados para parecerse a nuestra semejanza? ¿Su apariencia ayuda a facilitar su propósito diseñado?

Las esculturas de Roh se organizan deliberadamente para despertar una inquietud en el espectador, quizás sirviendo como un recordatorio de la posible inquietud que las figuras humanoides pueden evocar en las personas. Como en El sueño de Geppetto, una Gaia en evolución de manera similar presenta una figura femenina desnuda, esta vez mirando hacia arriba. Cuando el espectador se acerca a ella, sus ojos la siguen. Nuevamente hay un elemento interactivo en la obra de arte, en el sentido de que se invita a los espectadores a hacerle preguntas a las que ella responde. Un detalle peculiar de esta obra de arte son las varillas de aspecto metálico que salen de su cabeza y la red de raíces que parecen estallar en su cuerpo. Inmediatamente, estas características evocan la dualidad de lo orgánico y lo inorgánico, lo humano y la máquina, y se refleja en el título de la obra de arte. El título hace referencia a la 'teoría de Gaia', la noción de que el mundo es un organismo compuesto por varios procesos autorreguladores, un sistema sinérgico en el que todos los organismos vivos y los materiales inorgánicos interactúan para mantener las condiciones de vida en la tierra. Roh sugiere que el concepto de Gaia está cambiando con el rápido avance y la dependencia de la tecnología. Las interacciones cada vez mayores entre las máquinas y los humanos dan como resultado una Gaia en constante cambio, caracterizada por una integración y dependencia de la tecnología. Sin embargo, Roh tal vez ve este avance como algo preocupante, Una Gaia en evolución, la naturaleza asombrosa pone en escena estos cambios de una manera cuestionable, si no aborrecible. Las obras de arte de Roh indican que los cambios actuales y futuros no están ni deben estar libres de críticas.

Jinah Roh, 'An Evolving Gaia', 2017. Resina, madera, componentes interactivos, etc. Dimensiones variables. Cortesía del artista.Jinah Roh, Una Gaia en evolución, 2017. Resina, madera, componentes interactivos, etc. Dimensiones variables. Cortesía del artista.

El arte siempre ha tenido el propósito de cuestionar y desafiar el status quo. Da vueltas y vueltas a conceptos para formar perspectivas únicas y reinventadas. El progreso tecnológico ciertamente ha cambiado irrevocablemente nuestras experiencias de vida. Por lo tanto, es de suma importancia comprometerse continuamente con el cambiante panorama tecnológico. Las representaciones artísticas ayudan a facilitar este proceso. La tecnología es emocionante y siempre lo será. No estoy sugiriendo que el futuro de la inteligencia artificial avanzada y la robótica sea algo que se deba temer, al igual que Roh, me gustaría enfatizar la necesidad de tomar conocimiento de estos cambios, tratar de mirarlos desde muchos ángulos, intentar comprender la mayor influencia que puedan tener. Es mejor tener los ojos abiertos a las posibilidades que aceptar o rechazar ciegamente el camino que se ha abierto.

Stephan Basson se graduó con honores en estudios ingleses de la Universidad de Stellenbosch. Sus intereses de investigación incluyen: posthumanismo, estudios de género, estudios queer y escritura de la vida.